Domingo por la tarde. Cierras la cuenta.
Está quemada, reducida a cenizas tras otra secuencia de sobreoperativa y… ¿pérdida de control?
Ni lo sabes.
Pero el lunes a las 8:00 ya estás rellenando el formulario de registro en otra plataforma.
Una vez más.
Sonríes con una mezcla de ingenuidad y alivio, convencido de que “esta vez sí, todo va a cambiar, el entorno es propicio”.
Aunque viajes a otro sistema solar, si te llevas en la maleta tu misma burocracia, las mismas rencillas imposibles, y el mismo ego… el cambio ni te acecha.
Vives en una guerra fría eterna. Contigo mismo.
Lunes por la mañana, el finde ya pasó. Por fin, te dices.
Suena «Exoplaneta» de Arde Bogotá en tu Spotify. El broker con el que hoy comienzas una nueva aventura tiene un logo diferente, te parece innovador. Además, su interfaz pulida te gusta… luce “más amigable”.
Pero el dedo que presionará el botón para sobreapalancarse será el mismo de siempre.